lunes, 31 de enero de 2011

POSMODERNISMO





Vivimos en un presente aplastados por la inmediatez, lo volátil y el culto a la tecnología. Hemos perdido la personalidad individual sustituyendola por una ficticia y colectiva, que baila al son de las grandes redes sociales,del flujo de información que nos ofrece Internet sin referencias espacio temporales.

En esa busqueda de protección y reconocimiento social que nos da lo global, nos hemos alejado de los vinculos de comunicación más básicos, entre tanta totalidad y tanto orden nos hace falta coherencia.

En el supuesto que presento en este video, simulo una acción cotidiana que se da cada vez con más frecuencia en nuestro tiempo.

Una habitación en la que se encuentran 2 personas comunicandose a través de un ordenador, llegando a no interactuar por otros medios que no sean los tecnológicos.

A primera vista lo que nos parece llamar más la atención es la falta de humanidad, cercanía, emoción alguna hacia la persona que tenemos delante, o si esta existe, canalizada siempre por el medio que nos contiene. Pero más allá de esto se desprende la teatralidad, la construcción de una realidad que no es la nuestra sino matizada por lo que nos hubiera gustado ser, hacer o vivir.

Dentro de este desencanto por la sociedad, tan propio del Posmodernismo, y el tiempo en que se vive, se construyen personalidades y proyectos basados en suposiciones ficticias, el mensaje entre el emisor y el receptor se desvirtua dando salida a una pluralidad de personajes, para así disfrutar del presente con una actitud despreocupada y construir el Yo que deseemos para cada ocasión.